Identidad Latinoamericana:

Su dualidad expresada por Catalina Mena en “El Peso de las Alas” y “ Léxico Doméstico”.

 

Seung Youn Bang

Pontificia Universidad Católica de Chile
Instituto de Sociología
Formación y Desarrollo de la Cultura Lationamericana

 

América Latina ha sido un continente excepcional y único en su formación y desarrollo. La cultura e identidad latinoamericana como tal, no es posible explicarla desde una perspectiva de modernización europea e ilustrada, pues los acontecimientos ocurridos en este extraño continente son de naturaleza singular. La conquista y colonización europea, significó un quiebre en el orden preexistente que jamás volvería a ser el mismo. Este proceso fue de crucial importancia para la formación de una identidad latinoamericana, encontrando su expresión culmine en el mestizaje, donde el encuentro entre ambas culturas se hizo explicita en la violación del español a la mujer indígena. Es por esta razón que esta última, es decir la mujer latinoamericana tiene un carácter específico, digno de analizar a cabalidad.

 

El análisis que se realizará a continuación, se trata de la exposición de las obras de la artista chilena Catalina Mena, titulada “El Peso de las Alas”, además de los textos curatoriales escritos por la antropóloga Sonia Montecino. En esta exposición, la artista muestra varias obras donde los objetos protagonistas son el cuchillos y alas, además de incorporar distintas técnicas y materiales, como radiografías, hilos y palabras escritas. También se hablará sobre algunas de sus obras anteriores como “Léxico Doméstico”, expuesto el año 2012, donde adopta también el objeto de cuchillos, pero esta vez utilizando bordados para inscribir palabras en la parte plana de este objeto.

 

En “El Peso de las Alas”, la artista juega con cuchillos y alas, como dos objetos contradictorios en el cual uno representa violencia y coerción, mientras que la otra, lo completamente opuesto: libertad y emancipación. Es así como a lo largo de su colección, muestra esta dualidad, ya sea dotando a los cuchillos de alas, o convirtiendo el mismo objeto coercitivo, en alas metálicas y pesadas. Al mismo tiempo, en sus obras de “Léxico Doméstico”, también se puede apreciar esta contradicción, en el uso del cuchillo, material tanto violento como útil, intervenido por suaves bordados con palabras como “fiel, ceder, familia, libertad, verdad, olvido, engaño, destino, soledad, etc.”.

 

De esta manera, se aprecia la dualidad de las contradicciones de los conceptos que utiliza en sus obras, lo cual tiene una correlación con la identidad y cultura latinoamericana, en específico de la mujer, donde la síntesis cultural ocurre en el barroco, con énfasis en la estética, además de la incorporación de la tesis de Octavio Paz y la tradición mariana. En esta, se argumenta que el mito fundacional de la mujer latinoamericana se expresa en la imagen de la “malinche”, quien fue entregada como objeto de intercambio, a los españoles colonizadores, consecuentemente siendo percibida como traidora por entregarse al enemigo. Es así como surge la superación de “lo chingado”, roto por el español, a través de la inversión simbólica hacia la imagen de la Virgen María (Montecino, 1998). En tanto a la cultura latinoamericana, su síntesis se observa en el barroco (Morandé, 2017), que, según Morandé, fue capaz de integrar la tradición oral de los indígenas y la escrita de los peninsulares. Es bajo esta línea que nos podemos preguntar: ¿hasta qué punto la dualidad expuesta en las obras de Catalina Mena, representa la identidad y cultura Latinoamericana? A continuación, se expondrá que la identidad latinoamericana, ligado fuertemente al catolicismo, se ve expresada por las obras de Catalina Mena a través del dualismo que utiliza.

 

En primer lugar, la principal dualidad, es decir contradicción entre dos conceptos o realidades, es la de la inversión simbólica de la imagen de mujer. El surgimiento del mestizo como nuevo sujeto social fue significativa para la inversión, tanto que significó una búsqueda de identidad que encontró cabida en el culto mariano, habilitado por la síntesis barroca (Morandé, 2017). De esta manera, el mestizo, hijo de español e indígena, tuvo que buscar su propia identidad dentro de una configuración social que no lo incluía, rechazado tanto por su madre y padre.

 

El barroco, representó para América una cosmovisión en que cabían todos los pueblos y todas las particularidades del entorno natural, y que ofrecía la posibilidad de participar en una verdadera ecúmene (Morandé, 2017, pg. 96).

 

El mestizo halló una identidad y pertenencia en la sociedad a través de la religión católica, pues se identificó con el sufrimiento de los iconos religiosos. Así, encontró en Cristo, el sufrimiento y sacrificio que él mismo había vivido, facilitando la expansión del catolicismo. Sin embargo, todavía luchaba con la cruda realidad que su existencia se debía a la violación del conquistador europeo hacia su madre indígena. Por lo que encontró en la inversión simbólica de la mujer, mencionado anteriormente, la legitimación a su existencia. El culto mariano y la exaltación de la imagen de la Virgen María, fueron los factores que definieron la nueva imagen de madre y mujer en el continente. En particular, la dualidad se evidencia en la inversión simbólica de la experiencia histórica de violación, personificada en la metáfora de la “malinche”, “chingada”, “(…) lo derrotado, lo abierto, lo violado, lo conquistado” (Montecino, 1998, pg. 191), en yuxtaposición con el plano religioso de la representación de la Virgen: pura, virginal y cerrada. De esta manera la cultura latinoamericana, en el cual el mestizo juega un rol protagonista, la dualidad se evidencia en esta inversión de la imagen de mujer.

 

Lo expresado, se mantiene en línea con lo representado por la artista Catalina Mena en sus obras de “El Peso de las Alas” (ver obra), donde en la obra “El Peso de las Alas” (2018), eleva un par de alas construidas por trecientos cuchillos de cocina, con un fondo de plumón blanco relleno de plumas. Además de incluir hilos rojos y cuatro piedras que sostienen en el piso el plumón. Sonia Montecino, en su texto curatorial de la obra (ver escrito) sostiene que “un buen cuchillo le sirve a una mujer para reproducir su identidad determinada, mas también para descalzarla, en sus manos es una arma de doble filo, una posibilidad de ser, de confiar y de tener-dar miedo”. Bajo esta lógica, la obra puede ser interpretada como la representación de la mujer y su identidad dentro de la sociedad bajo el objeto del cuchillo, una que su utilidad varía desde el uso en la cocina, rol que se le ha atribuido a la mujer como dueña de casa, y como objeto de defensa ante la ausencia del “falo” masculino. En cuanto al significado de las alas, estas representan sueños, libertad y emancipación, lo cual es todo lo contrario a lo que representa un cuchillo: violencia, sangre y coerción. De esta manera, se muestra la dualidad, convirtiendo las plumas de las alas en cuchillos metálicos, pesados y rígidos. La “libertad” que deberían entregar las alas, ahora se ven sujetas al peso de los cuchillos de cocina, dando paso a una interpretación en donde la emancipación de la mujer siempre está sujeta a su rol de madre protectora y sufrida, inspirada en la Virgen María. Es así como llega a ser “un arma de doble filo”, puesto que a pesar de que podría ser utilizado para lograr su libertad, este mismo objeto representa su coerción en el entramado social. La contradicción de la representación de ambos objetos se ve ligada a la inversión simbólica del culto mariano, donde la realidad de la violación de la mujer indígena es superada bajo la acuñación de la estética de la Virgen. Mientras que la dualidad de los objetos representados por la artista, muestran la dificultad y contradicción de la emancipación femenina. Ambos ejemplos, logran representar la identidad de la mujer latinoamericana, a través del contraste de antónimos.

 

Asimismo, la cultura latinoamericana se puede entender bajo la síntesis cultural del barroco, que fue capaz de reconciliar la tradición indígena con las nuevas formas españolas.

 

En el caso iberoamericano, el rito, que representa la estructura básica de la oralidad, permitió trascender las diferencias existentes entre las culturas, y por obra de la evangelización, establecer un puente con la cultura escrita que se reinauguraba en Europa (Morandé, 2017, pg. 101).

 

En otras palabras, la tradición escrita particular de Europa, no era la misma que reinaba en Latinoamérica. Este ethos escriturizado se dio en particular por la existencia de monasterios, donde los monjes copistas lograron generalizar la cultura escrita. Por el contrario en América Latina, los pueblos originarios no contaban con un lenguaje escrito, si no se basada en la cultura oral expresadas por el culto y el rito (Morandé, 2017). Por lo tanto, en el encuentro de los dos mundos, la dualidad representada en la oralidad y la escritura se vieron enfrentadas, no obstante pudieron ser reconciliadas a través de la síntesis cultural del barroco. Esta logró hacerlas mutuamente comprensibles a través de la liturgia, del teatro, baile y fiesta (Morandé, 2017).

 

Por otra parte, Catalina Mena también expresa la cultura e identidad de la mujer latinoamericana a través de la dualidad, en sus obras de “Léxico Doméstico”. Esta serie expone nuevamente cuchillos de cocina, perforados en su parte plana, para bordar en dorado cada palabra. Además de que la dualidad se hace explícitamente visible, en el juego del objeto violento con los suaves bordados, específicamente en su obra Duplas (2012), de la colección “Lexico Doméstico”, se logra apreciar de mejor manera. En esta, contrapone dos cuchillos conectados por el bordado de palabras en oposición: “culpa-deseo”, “todo-nada”, “hombre-mujer”. De esta manera, la obra se puede interpretar como el rol domestico de la mujer dentro del hogar, que se conecta íntimamente con su vida privada, la incapacidad de no poder satisfacer un deseo sin sentir culpa, o como su vida está condicionada e influenciada por la del hombre. Sin embargo, la relación compulsoria entre estas no es tan fuerte como se piensa, más bien es frágil y endeble, representado por lo delgados hilos que las unen. Entonces, la cultura latinoamericana, que fue capaz de dialogar la tradición oral y escrita a través del barroco, se ve representada por la artista pues se basa en la idea de conectar dos opuestos, en este caso la oralidad y escritura, que:

 

(..) poseen poca firmeza, que pueden caerse de un momento a otro, que están como suspendidos en el paso previo a su consolidación en un espacio y en una subjetividad. Las uniones de estas palabras alfileradas son provisorias en su materialidad, pero son inquietantes y poderosas porque interrogan , precisamente, a aquello que parece unido para siempre, a esas zonas tenidas por apacibles y perdurables, pero que no son más que fantasmas (…)

 

Acá, Sonia Montecino en su texto curatorial (Ver escrito) para “Léxico Doméstico” (Ver obra) da a conocer la metáfora de la obra, donde en este caso, la dualidad resuelta entre escritura y oralidad, talvez no se encuentra en armonía como lo supone el barroco. El teatro, que según Morandé, logró unir ambas culturas, sin embargo “el argumento del espectáculo se debía a los monjes, pero lo realizaban los indios” (Gruzinsky, 2007, pg. 103). Los indígenas eran quienes representaban las obras, interpretaban a los personajes, el canto y se encargaban de la escenografía, con una precisión y exactitud que impresionaba a los espectadores españoles (Gruzinsky, 2007). Por esta razón es que se puede considerar que la armonía entre la cultura escrita y oral no se dio del todo, puesto que el contenido de esta era completamente católico, exclusivo de la cultura española. El culto mariano que pactó la legitimidad de la existencia mestiza, no se puede negar, no obstante, la convergencia de ambas culturas se dio a costo del mimetismo indígena a la cultura europea, así subyugando las subjetividades locales a las extranjeras.

 

Otro punto de la dualidad que representa la artista aludida, se puede apreciar en la obra “Confiar” (2018), el cual se caracteriza por un cuchillo dotado de alas, seguido de la palabra “confiar”, tras un fondo de papel de lija y todo esto encapsulado en una campana de vidrio. “Desde el punto de vista de la psicología social, la confianza puede definirse como las expectativas del otro individuo que comparte con uno la transacción interpersonal” (Valero-Hernández, 2012, pg. 26). Por lo que esta posee de una connotación positiva, la cual supone asociatividad y seguridad entre individuos. La dualidad se hace presente al colocar la palabra “confiar” al lado del objeto violento que es el cuchillo, representante de lo opuesto a la confianza. Además todo esto se encierra en una caja de vidrio, la cual se puede interpretar en la manera en que la dupla confianza-violencia se mantiene contraída en una caja, puesto que hay que mantenerla “encerrada”, podemos ver dentro de esta, sin embargo no es provechoso dar rienda suelta a esta contradicción.

 

Lo mencionado tiene una correlación con lo que entendemos de la cultura latinoamericana, en la cual la desconfianza es la premisa de la sociedad. La experiencia histórica de la conquista y colonización, forjaron en el continente, una desconfianza tacita y casi automática al extraño.  La violación y explotación del español a los indios americanos, marcó la personalidad de recelo y suspicacia que hasta el día de hoy se evidencian en dichos populares como: camarón que se duerme, se lo lleva la corriente, haciendo alusión a que cada uno debe valerse por sí mismo, y solo un instante de despiste significará su perdida. Esta desconfianza se logra superar de la siguiente manera:

 

La familia ha proporcionado lazos de confianza, responsabilidad, afiliación y apoyo emocional a sus integrantes; y la religión católica ha sido la envolvente ideológica que ofrece consuelo, tranquilidad y hasta aceptación del destino de las personas (Valero-Hernández, 2012, pg. 65).  

 

En otras palabras, la única fuente de confianza reside en el núcleo familiar, este juega un rol fundamental en crear vínculos sociales, no solo con el familiar sanguíneo, sino también la inclusión de personas externas, como los amigos al espacio filial. Además expresa el rol principal del catolicismo en la formación de estos vínculos, pues permite generar un trasfondo moral y ético a sus relaciones interpersonales, que al mismo tiempo ofrecen una respuesta a la pregunta existencial.  En relación con la obra “Confiar” (2018), este representa la desconfianza del latinoamericano y latinoamericana, al contraponer la palabra “confiar” y el arma de defensa, es decir el cuchillo en el mismo espacio. Asimismo, la encapsulación de esta representa la personalidad generalizada del individuo latino, puesto que “la cultura integral de los latinos predominan la inseguridad, la baja autoestima, el sentimentalismo” (Valero-Hernández, 2012, pg. 63 ). En relación con la obra, el latinoamericano no expresa su desconfianza en el día a día por medios explícitos como la violencia, más bien, debido a su personalidad “insegura”, mantiene su suspicacia cuidadosamente encapsulada.

 

En conclusión, la artista Catalina Mena logra, a través de la contraposición de opuestos, expresar la dualidad en la formación de la identidad y cultura latinoamericana. Pone énfasis en la imagen de mujer, la cual fue sometida a la inversión simbólica de su violación por el opuesto expresado en la Virgen María. Asimismo, el barroco, encargado de mediar la tradición escrita de los europeos y la oral de los indígenas, desde el punto de vista de este trabajo, no lo logra en cabalidad, puesto que aunque haya satisfecho la forma, a través del teatro, no logra conciliar el contenido siendo de predominancia católica europea. Esta debilidad en su relación se logra apreciar en la obra “Duplas” (2012), donde los conceptos se encuentran conectados por un débil hilo. Por otra parte, la artista también expresa la cultura latinoamericana caracterizada por la desconfianza, al contraponer nuevamente el cuchillo con la palabra explicita “confiar”. En efecto, todas estas consideraciones de la cultura latinoamericana, se encuentran fuertemente ligadas al catolicismo, de las cuales no hemos podido desprendernos hasta el día de hoy.

Referencias Bibliográficas

  • Gruzinski, S. (2007). El Choque de la Conquista y Occidentalización. En El Pensamiento Mestizo (75-110). Barcelona: Paidós.

  • Montecino, S. (1996). Identidades de género en América Latina: mestizajes, sacrificios y simultaneidades, Debate Feminista (14), 187-200.

  • Morandé, P. (2017). La formación del Ethos Barroco como núcleo de la Identidad Cultural Iberoamericana en Pedro Morandé, textos sociológicos escogidos, Biehl, A. & Velasco P. (Eds.). Santiago: Ediciones UC. 78-105.

  • Valero-Hernández, C. (2012). La gerencia de la desconfianza: un enfoque interpretativo sobre la cultura y el comportamiento del latinoamericano en el entorno organizacional. Palibrio.

 

Latin American identity: its duality expressed by Catalina Mena in “El Peso de las Alas” and “Léxico Doméstico”.

Latin America has been an exceptional continent for its unique formation and development. Latin American culture and identity, as such cannot be explained by a European modernization an illustration perspective, since the events that took place in this strange continent are of singular nature. The European conquest and colonization broke the preexistent order, to a point that it would never go back again. This process was of crucial importance for the formation of a Latin American identity, finding its culmination in “mestizaje” or miscegenation, where the meeting between both cultures became explicit in the violation of indigenous women by the Spanish conquerors. It is for this reason that the latter, that is, the Latin American women have a specific characteristic worthy to analyze thoroughly.

 

The following analysis is based on the exhibition of the works from the Chilean artist Catalina Mena, titled “El Peso de las Alas” (“The Weight of the Wings”), in addition to the curatorial texts written by anthropologist Sonia Montecino. In this exhibit, the artist shows several artworks where the main objects are knives and wings, as well as incorporating different techniques and materials, such as x-rays, threads and written words. It will also talk about some of her previous works, like “Léxico Doméstico” (“Domestic Lexicon”), exposed in 2012, where she also adopts the knife, but this time using embroidery to inscribe words in the flat part of the object.

 

In “El Peso de las Alas” the artist plays with knives and wings, as to contradictory objects in which one represent violence and coercion, while the other, the complete opposite: freedom and emancipation. This is how throughout the collection, she displays this duality, either by giving the knives wings, or by converting the same coercive object, into metallic and heavy wings. At the same time, in her works from “Léxico Doméstico”, we can also appreciate this contradiction in the use of knives, both violent and useful material, intervened by a soft embroidery, with words such as “faithful, yield, freedom, truth, forgetfulness, deceit, destiny, loneliness, etc.”.

 

Is in this way how we can appreciate the duality of the contradictions in the concepts used in the artist works, which correlates with the Latin American identity and culture, specifically of women, where the cultural synthesis takes place in Baroque, with emphasis in the aesthetics, in addition with Octavio Paz’ thesis and the Marian tradition. In this, it is argued that the founding myth of Latin American women is expressed in the image of “La Malinche”, who was handed over to the colonizing Spaniards as an exchange object, consequently being perceived as a traitor for surrendering to the enemy. So the overcoming of “lo chingado”, meaning something broken, violated by Spanish, arises through the symbolic inversion towards the image of Virgin Mary (Montecino, 1998). As for the Latin American culture, its synthesis is observed in baroque (Morandé, 2017), which according to Morandé, it was able to integrate both oral tradition of the indigenous and the written from the peninsular conquerors. So, to what extent does the duality expressed in the works of Catalina Mena represent the Latin-American culture and identity? In the following arguments, it will be exposed how Catalina Mena makes use of dualism to express Latin American culture, which is strongly linked to Catholicism.

The main duality, that is to say a contradiction between two concepts or realities, can be appreciated in the women’s’ image symbolic inversion. The emergence of “el mestizo”, as a new social actor was significant for the inversion because it brought a search for identity that found a place in the Marian cult, enabled by the Baroque synthesis (Morandé, 2017). In this way, the “mestizo”, son of Spanish and indigenous had to pursuit for his own identity within a social configuration that did not include him.

 

The baroque represented for America, a worldview in which all people and particularities of the natural environment fit in, and it offered the possibility to participate in a true ecumene (Morandé, 2017, pg. 96).

 

The mestizo was able to find his identity and belonging in society through Catholicism, mainly because he identified with the suffering of religious icons. Thus, he found in Christ the suffering and sacrifice that himself had experienced, facilitating the expansion of Catholic religion. However, he still struggled with the harsh reality that his existence was due to the violation of his indigenous mother by European conqueror. In this way, the symbolic inversion, mentioned above, acted as an enabler for the legitimation of his existence in the world. The Marian cult and exaltation of Virgin Mary’s image were the factors that ended up defining the new image of women and mother in the continent. In particular, the duality is evident in the symbolic inversion of the historical experience of rape, personified in the metaphor of “La Malinche”, “chingada”, meaning “(…) the defeated, open, the violated, the conquered” (Montecino, 1998, pg. 191), in juxtaposition with the religious sphere where the representation of Virgin Mary: pure, virginal and closed. As a result, the Latin American culture, in which the “mestizo” has a leading role, duality is evident in the symbolic inversion of women’s image.

 

In this context the works of Chilean artist Catalina Mena can be explained. In “El Peso de las Alas” (2018) she raises a pair of wings built from three hundred knives with a white feather filled down in the background. Besides adding red threads and four stones that hold the down to the floor. In the curatorial text written by Sonia Montecino, she argues that “a good knife helps a woman to reproduce her particular identity, and also to dislodge it. In her hands it is a double-edged sword, a possibility of being, of trusting and of being scared/causing fear”. Under this logic, the artwork can be interpreted as the representation of women and their identity within the society by the object of the knife. One that its utility varies from the use in the kitchen, role that has been attributed to women as housewives, and as an object of defense in absence of the male phallus. As for the meaning of the wings, they represent dreams, freedom and emancipation, which are the opposite to what knives represent: violence, blood and coercion. In this way, the duality is shown by turning the feathers of the wings into metallic knives, heavy and rigid. The freedom that the wings should concede are now subject to the weight of the kitchen knives, giving way to an interpretation in which women’s emancipation is always subject to her role as a protective and suffering mother, inspired in Virgin Mary. This is how it becomes a “double edged sword”, since although it could be used to achieve freedom, this same object represents coercion in the social framework. The contradiction of the representations of both objects is linked to the symbolic inversion of the Marian cult, where the reality of the violation towards indigenous women is overcome by the adoption of the Virgin’s aesthetics. In the artist’s representation, the duality of the objects shows the difficulty and contradiction of female emancipation. Both examples are able to represent Latin American women’s identity through the contrast of antonyms.

 

Likewise, Latin American culture can be understood under the cultural synthesis of baroque, which was able to reconcile the indigenous tradition with the Spanish ways:

 

In the Ibero-American case, the rite, which represents the basic structure of orality, made it possible to transcend the differences between cultures and through evangelization establish a bridge with the written culture that was reopening in Europe (Morandé, 2017, pg. 101).

 

In other words, Latin America did no share Europe’s particular written tradition. Their scriptural ethos was given in particular by the existence of monasteries, where the copyist monks managed to generalize the written culture. On the contrary, in Latin America the native people did not have a written language, instead were based in an oral culture expressed by worship and rite (Morandé, 2017). Therefore, in the meeting of both worlds, where the duality of written and oral tradition were confronted, they found reconciliation through the cultural synthesis of baroque, that managed to make both mutually understandable through liturgy, theatre, dance and celebrations (Morandé, 2017).

 

On the other hand, Catalina Mena also expresses the culture and identity of Latin American women through duality, in her works of "Léxico Doméstico". This series exposes again kitchen knives, perforated in its flat part to embroider in each a word in golden thread. Besides the fact that the duality is made explicitly visible by the contraposition of the violent object with soft embroidery, we can appreciate it specially in the “Duplas” (2012) from the collection “Léxico Doméstico”. In this, she contrast two knives connected by the embroidery of opposite words such as: “guilt – desire”, “all – nothing”, “man – women”. In this way, the artwork can be interpreted as the domestic role of women, which is intimately connected to her private life, the incapacity of not being able to satisfy a desire without feeling guilt or how her life is always conditioned and influenced by men. Nonetheless the compulsory relationship between these is not as strong as it seems, it is rather fragile and feeble, represented by the thin threads that unite them. As a result, Latin American culture which was able to create dialogue between oral and written tradition, is represented by the artist  because It is based in the idea of connecting two opposites, in this case orality and writing, which:

 

“aren’t very firm, and that they can fall apart from one moment to the next, that they are suspended on the step before their consolidation within space and subjectivity. The connections between these sharpened words are temporary in their materiality, yet disquieting and powerful since they question, precisely, that which seems to be united forever, those areas considered to be calm and everlasting, but which are only phantoms, shadows outlined by the pins in their stabbing task of stating that everything is subject to change”.

 

In this extract from the curatorial text written by Sonia Montecino for “Léxico Doméstico”, reveals the metaphor in which the resolved duality between writing and orality may not be in harmony as the baroque assumes. The theatre, which according to Morandé managed to unite both cultures, however “the argument of the show was due to the monks, but the Indians did it” (Gruzinsky, 2007, pg. 103). The natives were the ones who represented the shows, they interpreted the characters, the singing and took care of the scenography, with a precision and accuracy that impressed the Spanish spectators (Gruzinsky, 2007). For this reason, is it possible to consider that the harmony between written and oral culture did not occur in completion, since the content of this was completely Catholic, exclusive of Spanish culture. The Marian cult that agreed on the legitimacy of mestizo existence cannot be denied, nevertheless, the convergence of both cultures occurred at the cost of indigenous mimicry to European culture, thus subjugating local subjectivities to foreign ones.


Another point of the duality represented by the aforementioned artist can be seen in the work "Confiar" (2018), which is characterized by a knife with wings, followed by the word "trust", on a background of sandpaper. All this is encapsulated in a glass bell. "From the point of view of social psychology, trust can be defined as the expectations of the other individual who shares an interpersonal transaction with one" (Valero-Hernández, 2012, page 26). Therefore, this word has a positive connotation because it assumes associativity and security between individuals. The duality is present by placing the word “trust” next to the violent object that is the knife, which represents the opposite of trust. In addition, all this is constrained in a glass box, which can be interpreted in the way the pair “trust – violence” is contracted in a box, since it is necessary to keep it enclosed. We are able to see what is inside, nevertheless it is not convenient to unleash this contradiction.

 

The aforementioned relates with what we understand of Latin American culture, in which distrust is the premise of society. The historical experience of conquest and colonization forged, in the continent, a tacit and almost automatic distrust to the outsider. The Spanish violation and exploitation towards the native Americans defined the personality of distrust and suspicion that keeps present to this day, evident in popular saying such as: “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, which can be translated as “you snooze, you lose”. Referring to the fact that each individual must take care of themselves and just a moment of distraction could mean its loss. This distrust is overcome in the following way:

 

Family has provided bonds of trust, responsibility, affiliation and emotional support to its members; and catholic religion has been the ideological envelope that offers consolation, tranquility and even acceptance of people’s destiny (Valero – Hernandez, 2012, pg. 65).

 

In other words, the only source of trust lies in the family nucleus, which plays a fundamental role in creating social bonds not only within the blood family, but also the inclusion of external people, such as friends, to the filial space. Moreover, it expresses the main role of Catholicism in the formation of these bonds because it allows to generate a moral and ethical background to their interpersonal relationships, which at the same time offers an answer to the existential question. In relation to the artwork “Confiar” (2018), it represents the distrust of Latin-Americans by contrasting the word “trust” and the defense weapon, i.e. the knife, in the same space. Likewise, the encapsulation of this objects represent the generalized personality of the Latino individual, since “the Latinos’ integral culture is predominated by insecurity, low self-esteem, sentimentality” (Valero – Hernandez, 2012, pg. 63). In the perspective of the artwork, this distrust is not explicitly expressed by violence, rather, due to their insecure personality, they keep their suspicion carefully encapsulated.

 

In conclusion, artist Catalina Mena manages to express the duality in the formation of Latin American identity and culture, through the contradistinction of opposites. It emphasizes the image of women, who were subjected to the symbolic inversion of the violation they suffered, to the opposite represented by Virgin Mary. Moreover, baroque known as the mediator between European’s written tradition and the native’s oral tradition, yet from the point of view of this work, does no fully achieve it. Although it manages to satisfy the form through theatre, it does not conciliate the content due to the predominance of European catholic essence. The weakness in their relationship is appreciated in the artwork “Duplas” (2012), where the concepts are connected by a feeble thread. On the other hand, the artist also represents Latin American culture for its distinguished mistrust by contrasting the knife, as a violent object with explicit words such as “trust”. In effect, all these considerations of Latin American culture are strongly linked to Catholicism, of which we have not been able to detach ourselves to this day.