Presentación

 

Desde el acto más cotidiano, hasta el más específico pensamiento matemático está determinado por lo vital, lo inesperado, lo frágil. La fuerza de la fragilidad nos acuna en sus brazos.

Intento encontrar algunas señales que me permitan no sólo esclarecer este hecho, sino más bien ponerlo en perspectiva, para así poder dar cuenta de una manera de sentir, de pensar y de estar. Tomando conciencia de esta fragilidad, percibiéndola desde nuestro cotidiano, para desde ahí llevar al consciente nuestras búsquedas y extrañezas.

 

 

Conceptos de importancia

 

Fragilidad

 

La noción de fragilidad es fundamental en mi trabajo y en base a ella se estructuran los demás conceptos, siendo la memoria y el cuerpo los dos principales. La memoria es abordada en base a la huella y la fragmentación. El cuerpo, por su parte, conlleva los problemas de género y lo femenino, abordados éstos en íntima relación con lo doméstico.

 

Memoria

 

“Los eventos de nuestras vidas suceden en una secuencia temporal, pero en su significación para nosotros encuentran un orden propio… el hilo continuo de la revelación”

Eudora Welty

Escritora Norteamericana (1909-2001)

 

La memoria a través de algunas de sus características -fragmentación y huella- permite entender la fragilidad desde una operación propiamente humana y desde la cual ésta se específica en su sistema de operación (la rememoración) y desde su composición primaria. Aporta además un concepto asociado, que resulta clave y pertinente con la obra: el recuerdo.

Las huellas son el testimonio de los objetos y  procesos que intervinieron en su configuración, y al mismo tiempo marcan la ausencia de éstos; denotando una presencia intangible. Las huellas presentan fragilidad, pues éstas no son del todo completas y claras, unas dependen de las otras y juntas van conformando cruces y diálogos. Con respecto a lo anterior, cabe  citar a Marc Augé ”Lo que queda inscrito e imprime marcas, prosigue; no es el recuerdo, sino las huellas, signos de la ausencia.” Augé Marc, Las formas del olvido, Editorial Gedisa, Madrid,1998, pág. 30.

 

El cuerpo junto a lo doméstico

 

Percibimos desde y hacia el cuerpo, siendo éste el generador de procesos y significaciones a partir de nuestra biografía y percepción del mundo, en directa relación con nuestro cotidiano. Lo que somos, lo que pensamos, lo que soñamos, incluso nuestra corporeidad se deben a un conjunto de asociaciones establecidas desde uno de los lugares que más fuertemente nos determina: la casa.

Los objetos domésticos nos acompañan en este transcurrir, siendo silenciosos o a veces bulliciosos compañeros. Lo doméstico entendido como un espacio-tiempo de interacción del hacer y del ser donde se entrecruzan y comportan diferentes universos. Entender la casa como el territorio de lo de lo íntimo, de lo conocido y establecido, sin dejar de entenderlo en sus diferentes aristas  y cruces que hacen de él un lugar ligado también a otros conceptos como lo desconocido o extraño.

En este aspecto cabe mencionar los textos y estudios de Freud donde se establecen relaciones entre lo conocido y lo siniestro. Freud Sigmund conferencia CIX. Lo Siniestro, 1919.